Ayer domingo fui a la tan esperada fiesta rociera de la feria de abril. Había mucha gente, no era de esperar hacia un día fantástico, el sol se dejo ver junto a la luna y ese día las nubes descansaron, (vaya forma de añorar el verano).

Bueno como os contaba, solo entrar vi un puestecillo de nubes de algodón, típico e irresistible para cualquier goloso. Seguidamente me di cuenta que lo que antes era una fiesta rociera, andaluza, folclórica… ahora es una escusa para integrar otras culturas, otras razas, dejando de lado el tema principal.

La primera peculiaridad es una caseta de fiesta marroquí, con música típica, todo tipo de gastronomía típica e incluso mujeres con atuendos marroquíes dibujando en henna a los turistas que asombrados fueron a la feria.

La siguiente caseta de fiesta es “la caseta latinoamericana”, encontrar una falda de topos o un pañuelo al cuello resulta difícil.  Todos los latinos de la zona se concentran hay pudiendo escuchar  y bailar sus ritmos pegadizos y calientes como la bachata, salsa o reggaeton.

Aunque los ritmos más calientes y exóticos los encontramos en los puestos brasileros, donde puedes degustar a ritmo de samba desde mojitos hasta caipiriñas, y los mismos brasileros en persona sirviéndote.

No es ninguna crítica solo una forma de hacer ver como actualmente es la “feria de abril” para poder y tener la opción de ir vestido con el atuendo típico de cada tema cultural que puedas encontrar. Aunque si eres osado llevaras falda a topos un velo en la cabeza i maracas para seguir el ritmo… “azucarrrr”.

Pero si eres de los que te gusta la tradición, podrás encontrar las casetas rocieras de toda la vida, con las tapitas y el mosto típico, y ver las actuaciones que ofrecen cada una de ellas.

Raul parra